Desalmadas sanguijuelas, -no encontré mejor descripcion- llevan décadas saqueando sistemáticamente de mil maneras los recursos destinados al sistema de salud de los mexicanos más desamparados.
Por eso la infraestructura está hoy casi en ruinas. Faltan médicos, enfermeros, equipo, medicinas, camas, hospitales.
Basta estar internado una semana en un hospital de tercer nivel del IMSS para admirar la titánica labor de todo el personal que trabaja día y noche casi sin recursos y rebasados técnica y humanamente, para paliar el dolor e intentar curar diariamente a cientos de miles.
Después de pasar noches de insomnio viendo a mi lado el dolor y la muerte de los más pobres de la sociedad, me hierve la sangre de rabia saber que esas sanguijuelas continuan matando mexicanos generando desabasto de medicamentos con tal de sostener sus infames negocios.
¡Ya Basta! Alto a los corruptos.